Soles y lunas son testigos de que las batallas presenciadas por este gran guerrero no han sido solo la tónica de su lucha, su morada fue la mas complaciente de todas, tanta soledad y desazón lo lanzaron a los brazos de la ternura fresca de la absoluta y entregada esclava de su amor...en ella encontraba la cura de sus heridas, la palabra justa para seguir adelante, la suavidad de su piel al llegar la noche y la evasión conciente de la realidad. Bajo la mirada oculta de su diosa se encontraba la mas real de todas, la terrenal, la que susurraba a su oído dulces y encantadoras canciones que lo hacían viajar mas allá de los campos de batalla.
La guerra fue ganada, pero aún no está claro quien recibió mas heridas de combate y mas medallas de honor. La diosa solo carga con heridas contraídas de antaño, él las que merecía y la musa terrenal quedó como alma en pena abandonada en un campamento de campaña, después de haber sostenido tantas veces en su hombro al hombre herido y abandonado por sus dioses. Que le queda a ella, la musa incondicional , alguien se pregunta cuan dolor lleva en su alma por haber permitido instalarse en su corazón a un trovador de palabras y nada mas que palabras, que solo sabe de espadas y capas que mas que proteger por quien lucha, solo sabe herir a sus seguidores por no saber luchar con tanta armadura.
Solo les digo ciegos gentiles, no todo lo que brilla es oro, hay que saber diferenciar entre la realidad y las invenciones creadas solo para llamar la atención de aquellos que buscan en otros, los sueños inalcanzables, solo por Ego, por soberbia, por una necesidad insana de generar mundos inexistentes para evadir la realidad y así no asumir lo que la vida nos presenta en el camino.
No se confundan queridos espectadores, la obra de este Guerrero recién comienza...pero ahora la guerra la tendrá contra sus propios fantasmas...y tendrá que enfrentar mas temprano que tarde, la verdad ante su diosa.
Se despide la musa terrenal, que conoce la obra desde sus más simples parrafos...